OPINIÓN

EN REFORMA

2 MIN 30 SEG

18 agosto 2022

Icono para compartir en redesIcono para compartir en redesIcono para compartir en redesIcono para compartir en redesIcono para compartir en redes
IMAGÍNESE que el domingo llega a misa y se encuentra la iglesia tomada por la Guardia Nacional. Que el obispo de su ciudad está encarcelado e incomunicado. Que las monjas que atienden un orfanato fueron expulsadas del país. Y que, si es católico, muy probablemente sea considerado criminal por el gobierno. ¿Suena exagerado? Pues eso es justo lo que está pasando en Nicaragua.