Sujeto una Biblia entre las manos, leo aquello de "Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza", me asalta un pensamiento lúgubre, ¿quién dirá las últimas palabras sobre mí cuando muera y cuáles serán? ¿Por qué este libro sella la existencia de tantas personas? Quería buscar la parte del Éxodo que detalla los diez mandamientos. Por eso me abstraigo en este texto que ahora me produce un extrañamiento súbito. "No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo". Éxodo 20, versículo 17. Leo y releo, casi no doy crédito.
Es escritora, autora de los libros Cuentos de maldad (y uno que otro maldito) y El niño que fuimos bajo el sello de Alfaguara; Las noches habitadas (Editorial Planeta) y Damas de caza (Editorial Plaza y Valdés). Ha colaborado en El Cultural de La Razón, The Washington Post, SinEmbargoMx, El Malpensante, Confabulario de El Universal, Revista GQ, Revista SOHO y otros medios. Desarrolla guiones para cine, teleseries y audioseries.